libertades , lituma , noticias , sociedad , violencia Miércoles, 15 febrero 2017

El relato de Vargas Llosa que narra el acoso sexual que sufrió por parte de un cura

protada

Vargas Llosa de niño también sufrió el acoso de un cura católico. Él tenía doce años y cursaba el sexto de primaria del colegio La Salle. Cuenta en El pez en el agua:

«El cura me comía a preguntas, sin darme un intervalo para despedirme, y de pronto me dijo que quería mostrarme algo y que viniera con él. Me llevó hasta el último piso del colegio, donde los hermanos tenían sus habitaciones, un lugar al que los alumnos nunca subíamos,

»Abrió una puerta y era su dormitorio: una pequeña cámara con una cama, un ropero, una mesita de trabajo, y en las paredes estampas religiosas y fotos. Lo notaba muy excitado, hablando de prisa, sobre el pecado, el demonio o algo así, a la vez que escarbaba en su ropero. Comencé a sentirme incómodo.

»Por fin sacó un alto de revistas y las alcanzó. La primera que abrí se llamaba Vea y estaba llena de mujeres desnudas. Sentí gran sorpresa, mezclada con vergüenza. No me atrevía a alzar la cabeza, ni a responder, pues, hablando siempre de manera atropellada, el hermano Leoncio se me había acercado, me preguntaba si conocía esas revistas, si yo y mis amigos las comprábamos y las hojeábamos a solas.

»Y, de pronto, sentí su mano en mi bragueta. Trataba de abrírmela a la vez que, son torpeza, por encima del pantalón me frotaba el pene. Recuerdo su cara congestionada, su voz trémula, un hilito de baba en su boca.

»A él yo no le tenía miedo, como a mi papá. Empecé a gritar: “¡Suélteme, suélteme!, con todas mis fuerzas y el hermano, en un instante, pasó de colorado a lívido. Me abrió la puerta y murmuró algo como:

“Pero, por qué te asustas”.

»Salí corriendo hasta la calle».

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